Confesar una infidelidad: consejos y trucos

Dónde empieza realmente la infidelidad es algo muy discutido. Lo que sí es un hecho es que una ruptura de confianza así rara vez termina bien para los afectados. Históricamente hubo una época en la que incluso se felicitaba a los hombres por ello, aunque parezca increíble. En aquella época no era necesariamente reprobable desde el punto de vista social. Pensemos que los matrimonios solían nacer sin amor y como un pacto.

Confesar una infidelidad: qué lleva a faltar a la lealtad
La infidelidad tiene varias caras y se presenta con muchos matices. En la era online existen innumerables páginas web que hacen la infidelidad perfectamente posible. Una cara de la moneda puede ser la falta de amor, de satisfacción sexual o de cariño. La otra cara, la búsqueda de aventuras sexuales o de reafirmación. Pero hay algunos rasgos más que pueden ser el motivo de la infidelidad. A menudo factores como el aburrimiento rutinario, la curiosidad, la comunicación o unas expectativas demasiado altas desempeñan un papel importante. Como causa de la infidelidad también puede haber pensamientos llenos de tópicos, presión social, sensación de soledad y/o experiencias traumáticas. La decisión de confesarlo o de preferir guardar un voto de silencio depende únicamente de ti.
Confesar una infidelidad: guía
Solo como apunte: no existe una receta infalible para confesar la infidelidad. De entrada la idea es más que cuestionable, además trae consigo remordimientos y, con ellos, la posible ruptura de la relación. Este episodio ensombrece sin excepción la convivencia. Para poder confesar un desliz puntual o una infidelidad duradera hace falta mucho valor. Para evitar que caigas en la trampa de la confesión, aquí van algunas ayudas.
No se dice en vano que reconocer el error es el mejor camino para mejorar. Ahora hay que aclarar si se trata de una aventura de una noche o ya de una infidelidad continuada. Piensa, por favor, cuál fue tu motivo para ser infiel. En la conversación, entrar a explicar con detalle los pormenores íntimos es un error absoluto.
Los hijos y confesar una infidelidad
Los más pequeños tienen una percepción de lo que ocurre entre líneas muy sensible. El radar de los niños, sin duda enormemente desarrollado, capta las cosas mucho más rápido que los adultos. Más de un angelito de tan solo ocho años ha revelado la aventura durante la merienda del domingo. Una pregunta inocente del hijo o de la hija delante de toda la familia reunida y ya no hubo que confesar la infidelidad: estaba confesada. La supuesta consideración puede causar así, en ciertas circunstancias, un daño mucho mayor.